Cuando pienso en cadenas, movimiento y progreso, suelo recordar mi bicicleta y el desastre que supuso que la cadena se saliera de su sitio. Esto simplemente dejó mi vehículo inutilizable y significó que tendría que caminar y empujar mi bicicleta hasta casa.
Me gusta el ejemplo porque es previsible, pero a veces puede resultar simplista, y la realidad es que las cadenas de valor empresarial están presentes en todo lo que se mueve en nuestras vidas. Su uso permite segregar las funciones empresariales, lo que permite identificar rápidamente los puntos fuertes y débiles. Separar las tareas de una empresa permite conocer las posibles fuentes de ventaja competitiva y pone el foco en las estrategias más relevantes de cualquier empresa.
A lo largo de mis años de trabajo, siempre he estado involucrado en el desarrollo de cadenas de valor para la comercialización de productos y servicios tecnológicos. Al tratarse de soluciones altamente especializadas, en más de una ocasión escuché propuestas que sugerían la venta directa como la mejor opción. Muchos fabricantes pensaban que solo ellos serían capaces de posicionar sus soluciones de manera eficiente y, por lo tanto, invirtieron cantidades considerables en equipos de ventas que buscaban un negocio uno a uno. Muchos también argumentaban que los canales o distribuidores solo encarecerían la oferta al incluir intermediarios que no aportaban ningún valor añadido. La coyuntura y las condiciones actuales del mercado nos dejan claro que no podían estar más equivocados.
¿En qué consiste entonces la cadena de valor? Al igual que una cadena gira e impulsa las ruedas de una bicicleta o una motocicleta, así es como funciona la cadena de valor en los negocios actuales. Se trata de eslabones, ninguno más importante que otro, que se dedican estrictamente a hacer lo que mejor saben hacer. Especialistas que aportan sus conocimientos y esfuerzos para que los proyectos avancen. Un círculo virtuoso que se repite cada día, y por eso ¡NUNCA SE ROMPE THE !
El uso correcto de esta cadena potencia el negocio, multiplicando el número de personas que trabajan con el mismo propósito. Cuando la cadena se «engrasa» adecuadamente mediante el conocimiento, la formación y la comunicación, se genera un ejército muy difícil de derrotar.
Enrique Ferráez C.
Director de Socios Comerciales
